La pobreza en el mundo se está acabando

Es un hecho. Lenta y silenciosamente, en los últimos veinte años los miserables del mundo se unieron a las clases medias y mejoraron significativamente su calidad de vida. Curiosamente, casi todo se lo debemos a la globalización.

De acuerdo con un reporte de la Institución Brookings, ya cumplimos en 2007 la Meta del Milenio de reducir la pobreza extrema en el mundo a la mitad. Y se lleva tan buen ritmo que para 2015 se habrá reducido de nuevo a la mitad. En los años 80, más de la mitad de la población mundial vivía en pobreza extrema. El año pasado, menos de 16% lo hace.

Contrario a lo que podría pensarse, la pobreza no se ha reducido con gasto social, ni con grandes programas de construcción de capacidades, ni con la protección de derechos económicos y sociales. Ha sido llanamente el crecimiento económico.

“A pesar de que estos resultados pueden sorprender a muchos, no deberían”, dice el reporte. “El crecimiento es la causa de la reducción de pobreza. Mientras el crecimiento de los países en desarrollo tomó vuelo en el nuevo milenio, una caída masiva de la pobreza era de esperarse.” En particular, el reporte destaca el papel del crecimiento chino e indio en lograr esta meta.

El sueño de un mundo sin pobreza está volviéndose paso a paso, año con año, una realidad, aunque usted no lo crea.

graficas

graficas2

Anuncios

Los limosneros son más listos de lo que creemos (y algunos ganan mucho dinero)

Los limosneros son una vista común en la Ciudad de México. Los cruceros, los restaurantes, las zonas comerciales y otros lugares públicos son comúnmente utilizados por las personas (vagabundos y limosneros) para pedir dinero. ¿Qué tanto pueden ganar con las limosnas?, ¿Escogen personas al azar para pedirles dinero o tienen algún método?, ¿Qué es mejor, tener un trabajo de salario mínimo o dedicarse a pedir limosna?

Hay que ser creativo, y tomar clases de comedia, para ser limosnero

Mientras algunos creen que los limosneros son típicamente personas que se encuentran cerca o por debajo de las distintas líneas de pobreza, una hipótesis alternativa es que pedir limosna es una mejor fuente de ingresos que un trabajo formal. De entre las personas que piden limosna, casi la mitad dice gustarle lo que hace y hasta rechazan dinero a cambio de contestar unas preguntas durante 20 minutos, argumentando que podrían ganar mucho más en ese tiempo. Esto último puede ser interpretado como una medida del ingreso esperado por hora de los limosneros.

Ted Williams. Este hombre gana más que todos nosotros (en serio)

Si se define a los limosneros como aquellas personas que piden dinero en la calle sin dar servicios o bienes a cambio (excluyendo así a los vendedores ambulantes, limpiaparabrisas y artistas callejeros), entonces es posible comenzar un análisis de sus actividades y de las decisiones económicas que toman.

Para empezar, si se desea obtener dinero sin ofrecer nada a cambio, es necesario tener una estrategia. Elegir un lugar para pedir dinero no es una decisión trivial: ir a un lugar muy concurrido y popular (mercados, estaciones de metro,…) con la esperanza de obtener muchas donaciones pequeñas o elegir un lugar menos concurrido pero con asistentes más adinerados (restaurantes, la colonia Condesa, centros comerciales,..) y conseguir más dinero por donación y por menos horas de trabajo. La decisión no parece obvia. La primera opción parece ser la más popular, no sólo por la gran variedad de oportunidades que ofrece, sino también por las restricciones impuestas en los lugares de la segunda opción (e.g., meseros atentos para echar a los limosneros, guardias de seguridad, mayor presencia policial,…). Además, es importante para los limosneros escoger lugares estratégicos donde los posibles donadores no puedan evitarlos con facilidad: pasillos, entradas o salidas de supermercados o estaciones de metro son usualmente buenas elecciones.

Elegir a los ‘objetivos’ también es una decisión importante. Los hombres y las mujeres que caminan solos, los ancianos, y la gente rica (que puede evitar los lugares públicos) tienden a ser malos objetivos, mientras que los estudiantes (pobres pero bien intencionados), los turistas (mentalizados para gastar dinero) y las parejas (los hombres quieren quedar bien frente a su cita) son las mejores opciones. Algunas estimaciones sugieren que del total de personas que dan limosnas (del 10 al 60 por ciento), los estudiantes tienden a estar por encima de la media (50-60 por ciento).

Una vez establecidos los lugares y los objetivos, los limosneros deben competir por el dinero de las personas. Incluso sin bienes o servicios de por medio, hay un mercado por la compasión de las personas. Una buena historia que “venda”, tener hijos al lado, mascotas y una apariencia que tenga la mezcla óptima entre “necesitado” y “agradable” son todas buenas tácticas para ganar una mejor cuota de mercado.

Genio de técnicas de venta

Incluso podríamos monitorear las decisiones de consumo de los limosneros para medir la proporción del ingreso disponible en alimentos, alcohol y/o drogas, medicamentos, etc.

Desafortunadamente, las personas que piden limosnas, incluso las que ganan $300 dólares o más al día, tienen mayor riesgo de morir prematuramente y sufrir enfermedades crónico degenerativas que la población en general. Además, muchas de ellas se exponen al crimen, acoso sexual, hipotermia, y carecen de acceso a servicios básicos de salud y financieros. Si se toma en cuenta que la mayoría son discapacitados, alcohólicos/drogadictos o tienen algún tipo de enfermedad mental incluso desde antes de volverse limosneros, el panorama se vuelve muy poco alentador para estas personas.

Si bien hay algo bueno que decir, y a veces divertido de analizar y comentar, de un sistema de producción y consumo que permite a un grupo de personas vivir de las sobras de la sociedad, es poco probable que la gente que pide limosnas lo vea de esa manera. La pobreza, la falta de oportunidades y asistencia han hecho de la vida de los limosneros innecesariamente dura. Tal vez, cuando en México descubramos la solución y nos aseguremos de que nadie caiga por debajo de un nivel mínimo de calidad de vida, podremos hacer como Noruega y construir estatuas de vagabundos para no olvidar lo que son.

En Bergen (Noruega) esto es lo más cercano a un limosnero de verdad

Cuentos chinos

China ha crecido desde hace décadas a tasas impresionantes: de 1989 a 2010 este dato fue  de 9.31% en promedio. ¡Y en México soñamos con crecer al 5%! No obstante, hay varias razones por las cuales debemos ser escépticos de la imagen exageradamente optimista que se ha pintado acerca de China.

Primero, debe de tomarse en cuenta que es casi imposible no crecer a ese ritmo cuando se empieza desde el suelo. Las instituciones de un país tienen que ser un desastre (como Haití) para no permitir que una economía se nutra de las tecnologías y aprendizajes de otros países más desarrollados. Entre más nivel de ingreso tiene un país, más difícil es encontrar las inversiones que son rentables y la tasa de crecimiento baja poco a poco.

Segundo, el PIB per capita ajustado por paridad de compra de China en el 2010 fue de USD 7,518, el lugar 93 de una lista de 182 países según el FMI. Es decir, poco más que la mitad de la riqueza por habitante que México (USD 14,226) o una séptima parte de la de Estados Unidos (USD 47,123). Es decir, tal vez sea un gran lugar para invertir, pero para tener una vida de clase media, México sigue siendo un mejor lugar.

Imagen1

Tercero. A pesar de que ha habido una gran apertura por parte de las autoridades chinas para buscar crear una economía de mercado, China sigue siendo un país reprimido económicamente. En el ranking de Economic Freedom of the World, China es el lugar 82 de 141 países, sólo un lugar por encima de Rusia.

Cuarto, la rentabilidad de las inversiones. De los varios problemas chinos, el principal es que las inversiones que se hacen de forma centralizada a pesar de que cuentan ahora como PIB, no necesariamente son inversiones bien logradas. Un ejemplo de ello es la educación.

En 1998 el gobierno chino buscó una gran expansión de la educación a nivel superior. Cientos de nuevas universidades se construyeron de la noche a la mañana para acomodar a millones de nuevos estudiantes que se pensó que iban a ser necesarios como ingenieros, banqueros, comerciales y expertos de marketing en una economía acelerada. No obstante, el número de egresados se multiplicó por cinco para el 2006, pero 60% de ellos tenían muchos problemas para encontrar trabajo, de acuerdo con la Comisión de Desarrollo y Reforma Nacionales.

Pero el ejemplo más claro es el de las ciudades fantasmas en China. Desde hace años, más del 90% del crecimiento Chino se explica por medio de la inversión en capital físico y la construcción, casi todo diseñado y ejecutado por el gobierno. No obstante, al analizar un poco más allá de la superficie, se desdibuja el panorama, dado que son muchísimas las regiones donde existen edificios completamente nuevos, pero vacíos. Es decir, inversión que no está teniendo fruto.

Dedicated Bus Lane -- with no Bus Routes Chenggong, una ciudad china fantasma

Estos cuatro elementos nos dan motivos de sobra para ser escépticos de la historia de éxito china. No obstante, China no es un país que se deba desdeñar. Es el lugar donde más gente está saliendo de la pobreza y teniendo una mejor calidad de vida en este mundo. Es donde se está demostrando de nuevo que la mejor cura contra la pobreza es el crecimiento económico y no sofisticados programas redistributivos. Y por ello, siempre nos dará de qué hablar a los economistas.