Una conversación entre un físico y un economista (hablando de los límites físicos del crecimiento económico)

Una nota muy interesante, escrita desde el punto de vista del físico, acerca de los límites físicos al crecimiento económico indefinido. Reproduzco aquí algunos de los fragmentos más interesantes. La nota completa pueden revisarla acá.

Acerca de los límites del uso de la energía en la Tierra:

“(Físico) At that 2.3% growth rate, we would be using energy at a rate corresponding to the total solar input striking Earth in a little over 400 years. We would consume something comparable to the entire sun in 1400 years from now. By 2500 years, we would use energy at the rate of the entire Milky Way galaxy—100 billion stars! I think you can see the absurdity of continued energy growth. 2500 years is not that long, from a historical perspective. We know what we were doing 2500 years ago. I think I know what we’re not going to be doing 2500 years hence…

And you can see the thermodynamic point in this scenario as well. If we tried to generate energy at a rate commensurate with that of the Sun in 1400 years, and did this on Earth, physics demands that the surface of the Earth must be hotter than the (much larger) surface of the Sun. Just like 100 W from a light bulb results in a much hotter surface than the same 100 W you and I generate via metabolism, spread out across a much larger surface area.”

Tal vez el crecimiento económico, medido en crecimiento del PIB, se limite a ‘tan sólo’ algunos siglos (ignorando por un momento ‘rompimientos’ como guerras o pandemias):

“Even early economists like Adam Smith foresaw economic growth as a temporary phase lasting maybe a few hundred years, ultimately limited by land (which is where energy was obtained in that day). If humans are successful in the long term, it is clear that a steady-state economic theory will far outlive the transient growth-based economic frameworks of today. Forget Smith, Keynes, Friedman, and that lot. The economists who devise a functioning steady-state economic system stand to be remembered for a longer eternity than the growth dudes.”

Pero el crecimiento económico, admite el físico, no necesariamente se circunscribe a una medida por el crecimiento en términos de PIB:

“(Físico) Under a model in which GDP is fixed—under conditions of stable energy, stable population, steady-state economy: if we accumulate knowledge, improve the quality of life, and thus create an unambiguously more desirable world within which to live, doesn’t this constitute a form of economic growth?”

Es indudable que el crecimiento económico así expresado, necesariamente tendrá límites físicos, incluso con cambios tecnológicos. Sin embargo, el físico omite 2 grandes variables: a) ‘rompimientos’ temporales como guerras o pandemias y b) exploración y colonización de otros planetas. Además, asume una población relativamente estable en el estado estacionario, algo que no se cumpliría en el caso de b). De todas maneras, es un ejercicio mental interesante.

Según las leyes de termodinámica, el crecimiento en el uso de energía, no podrá continuar indefinidamente (nos cocinaríamos primero). Fuente: NASA Visible Earth

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China regresa a su posición natural (o la anomalía de 160 años)

China ha sido la economía más grande del planeta durante buena parte de los últimos dos mil años.  Aunque una gran proporción de los análisis contemporáneos muestra admiración y sorpresa por el ascenso económico de China, poco se ha escrito sobre la trayectoria de las economías del mundo en el largo plazo. Angus Maddison, recientemente fallecido, publicó ampliamente sobre China y la economía mundial. Entre otras cosas, mostró que el llamado milagro económico del país asiático es tan sólo la re-emergencia de éste.

Gráfica 1. PIB de China como porcentaje del PIB mundial

Fuente

Pero ¿qué explica esa gran participación de China en la economía mundial, tanto hace dos mil años como recientemente? La respuesta es bifactorial: dotaciones iniciales y diseño institucional. El libro ganador del premio Pulitzer “Guns, Germs, and Steel” de Jared Diamond (UCLA) argumenta que las dotaciones iniciales de las distintas regiones en el mundo (China, América, Europa, Oceanía) determinaron las trayectorias de desarrollo de las distintas sociedades a lo largo de la historia. Éstas dotaciones iniciales, a su vez, generaron ciclos de retroalimentación positivos (negativos) que impulsaron (o detuvieron) el crecimiento poblacional y económico.

La geografía de China, con ríos que conectan el este con el oeste y la relativa suavidad del terreno, permitió la integración temprana de la población y su consecuente expansión por otros territorios. La ventaja en la producción agrícola de los primeros pobladores de la región propició el crecimiento de la población y su expansión desde el norte de China a través del sureste asiático.

Gráfica 2. Mapa de China y sus ríos principales   Fuente

El comercio, la innovación tecnológica y administrativa, además de las instituciones burocráticas que eventualmente se dispersaron por las distintas regiones fomentaron las mejores prácticas en la agricultura y organización. Esto propició más aumentos en la producción, con incrementos subsecuentes en la población china. Las clases dominantes pudieron extender más su control y unificar distintos territorios con mayor facilidad. Finalmente, con la dinastía Qin culminó la unificación política de China (221 a.C).

Pero la unificación política, y las instituciones atadas al Estado, puede traer tanto avances como retrocesos. Una sola decisión (mala o buena) puede traer consecuencias de largo alcance y plazo para la población china. Las ganancias por el comercio y las políticas que fomentaron la innovación establecidas por anteriores dinastías fueron borradas durante el gobierno de la dinastía Ming (1368-1644). China se cerró abruptamente al mundo y el comercio justo cuando su tecnología y capacidades de transporte marítimo eran superiores a las de Europa.

La unidad política y el diseño institucional de China impidieron que otras regiones dentro del territorio pudieran competir con ideas y formas de gobernar que se opusieran al aislamiento y autarquía de esos años. De 1840 a 1950, China experimentó resultados económicos y sociales desastrosos: su participación del PIB mundial decreció de 1/3 a 1/20 y el PIB per capita cayó en un período en el que otras regiones del mundo vieron grandes crecimientos (Japón x3, Europa x4 y EUA x8).

Gráfica 3. Participación de países seleccionados como % del PIB mundial. Dólares de 1990, PPP.  Fuente

Los casi 160 años que van de 1820 hasta 1980 en los que la participación del PIB de China decreció de manera significativa muestran que las dotaciones iniciales no explican por completo la historia del crecimiento económico. Las instituciones deben importar. El período Maoísta (1950-1978) ilustra muy bien el impacto de las instituciones chinas que aniquilan el crecimiento. La unidad política en el territorio impidió que otro tipo de organizaciones y reglas de juego pudieran competir con las imperantes en su tiempo. Las guerras en las que China tuvo participación directa e indirecta (Corea, Vietnam, India), junto con las peores políticas públicas de la historia y años de autarquía, destruyeron las pocas ganancias de crecimiento de aquellos años. Millones murieron y la participación del PIB chino como porcentaje del producto mundial cayó al nivel más bajo registrado.

Desde entonces, China ha logrado recuperarse. Al 2008, China representaba casi el 20% del PIB mundial y es muy probable que antes de 2020 sobrepase a EUA como la primera economía del mundo. La reapertura al comercio internacional, ganancias en la eficiencia en la agricultura, mejores políticas públicas que incentivaron la inversión en tecnología y la adopción de zonas económicas especiales impulsaron de nuevo el crecimiento económico. Todo esto en muy poco tiempo. ¿El lado oscuro del “milagro” chino? Las mismas instituciones y unidad política que lograron la recuperación de su estatus como primera economía mundial podrían revertirse, como en la China de Mao, y destruir las ganancias alcanzadas. No existen indicios de que eso pueda suceder de nuevo. No obstante, nada está predeterminado y, como ya hemos visto, las dotaciones iniciales no se pueden modificar; las instituciones sí. En  tan sólo unas décadas, cualquier país puede perder su rumbo y posición natural en la economía mundial.

Palabras para pensarse: el costo de las crisis

En el excelente blog Kapital Privado, Luis Perezcano señala:

Brasil y México empiezan con tasas de crecimiento muy altas en los 60s y 70s.  De haber podido mantener este ritmo de crecimiento hoy tendrían un producto de 3,700 y 3,000 billones de dólares respectivamente, más comparable al de China y Japón, e ingresos per cápita de 20 mil dólares para Brasil y 30 mil dólares para México.  Éste es el costo real que ha tenido la historia de crisis recurrentes en la mayoría de los países latinoamericanos.

¿30 mil dólares per cápita? Es un nivel de vida parecido al Italiano, Español, Japonés y Francés actual.

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