Vínculos marginales XXXV

  1. Reglas kosher y captura regulatoria: aumentan los costos de producción y perjudican la competencia. Los consumidores pierden y los productores ganan. (Slate)
  2. Probabilidad y Teoría de Juegos aplicados a The Hunger Games. (Wired)
  3. Ya habíamos hablado de los robots-asistentes en el pasado y del problema de Japón, tanto de mano de obra como en manejo de desastres naturales. Ahora DARPA (sí, ellos de nuevo), impulsará y financiará el desarrollo de robots humanoides que utilicen herramientas humanas y operen durante catástrofes. (Modeled Behavior)
  4. El número neto de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos ha llegado a cero. ¿Las causas? Posiblemente una combinación entre el poco crecimiento de la economía estadounidense, la creciente inseguridad en el norte de México, leyes antiinmigración estatales más duras y mejor patrullaje de la frontera. (Mark Thoma)
  5. Alejandro Villagómez (CIDE)  se pregunta “¿Cuándo se aceleró la inmigración de mexicanos a EUA?” Tal vez habría que analizar la gráfica en términos ajustados por población (como %) y comparar el crecimiento de la economía mexicana con la de EUA. (Tintero Económico Diario)

Regulación: aumenta costos de entrada y puede ser perjudicial para la competencia (Fuente)

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A esperar (aún más) por nuestros robots personales

ASIMO, el robot de Honda. (Fuente: http://world.honda.com/ASIMO/)

Los recientes acontecimientos en Japón han disparado especulaciones sobre los efectos en la economía de este país asiático; por un lado, el efecto de corto plazo (y aquí parece haber unanimidad en las opiniones) es de un choque de oferta que golpeará negativamente las finanzas del gobierno y los hogares. No obstante, hay opiniones encontradas sobre el potencial efecto de largo plazo de estos desastres naturales en la economía japonesa. Algunos piensan que el gasto gubernamental y privado enfocado en la reconstrucción de gran parte de la infraestructura del noreste se convertirá en el catalizador que finalmente sacará a Japón del estancamiento con deflación de las últimas dos décadas. Otros opinan que el impacto en la deuda japonesa, ya de por sí estratosférica, podría ocasionar una crisis fiscal similar a la de los países de la periferia europea. Yo opino que nada de esto ocurrirá.

El efecto más palpable del terremoto y tsunami japonés será que el mundo tendrá que esperar más por sus robots-asistentes personales debido a que la asignación de recursos en la economía japonesa se modificará para reconstruir y ayudar a la población afectada.

Japón es uno de los países con expectativa de vida más alta del mundo. Las mujeres japonesas son las más longevas del planeta. Hasta hace muy poco, esto venía acompañado de tasas de ahorro casi legendarias en los hogares de este país asiático.  Esto ha cambiado en los últimos 10 años. Los hogares han decidido desahorrar (es decir, gastar sus ahorros y vender sus activos). Además de los posibles efectos en las futuras emisiones de deuda del gobierno japonés, esto significa que la economía japonesa tendrá menos ahorros que asignar en distintos tipos de inversión en el futuro.

Gráfica 1. Tasas de ahorro neto de los hogares (como % del ingreso disponible)

Fuente: OCDE Factbook 2010: Economic, Environmental and Social Statistics

En un escenario simple, imaginemos que la economía tiene dos opciones de asignación de recursos: investigación y desarrollo o el financiamiento de la reconstrucción de las plantas nucleares e infraestructura física destruida. El primero generará crecimiento económico en el futuro y tendrá un efecto permanente en el empleo, mientras el segundo sólo recuperará lo perdido y tendrá un efecto temporal en el empleo. Dadas las actuales circunstancias, parece imposible enfocarse solamente en lo primero, lo segundo es urgente e impostergable.

La población que decrece (y envejece) en Japón no recibe los flujos migratorios -que otros países industrializados sí tienen (EUA, miembros de la Unión Europea)- necesarios para abastecer la demanda de trabajo en las industrias. Una salida única para este problema parecería encontrarse en el desarrollo y producción de asistentes robotizados que realicen trabajos físicos típicos de la mano de obra no especializada (i.e. robots-asistentes). Los recursos asignados para acelerar la adopción de robots en la economía y hogares japoneses que permitan impulsar la economía y ayudar a la población japonesa (¡imaginen enfermeras robots!) tendrán que esperar un poco más.

Gráfica 2. Activos financieros de los hogares (Cuentas de flujo de fondos) 1998-2010

Centenas de millones de yenes

Fuente: Banco Central de Japón, Flow of Funds Accounts 2010.

¿Puede algo bueno salir del terremoto en Japón?

Japón ha permanecido en parálisis económica desde hace décadas, a pesar de una política fiscal agresiva y tasas de interés reales de 0%. Algunos podrían pensar que el terremoto es como la patadita que necesita una lavadora destartalada para echarse a andar.

Ahora habrá puentes qué reconstruir, líneas de ferrocarril que deben repararse y sistemas de comunicaciones que pueden ser sustituidos por lo último en tecnología. Habrá más empleos y producción, por lo que tras un periodo de tristeza por las muertes, habría que poner manos a la obra y aprovechar que hay mucho por hacer. Se calcula que las pérdidas son alrededor de $186,000 mdd, o más o menos 3% del PIB de Japón.

Por otro lado, suele señalarse que existe la posibilidad de un mayor nivel de bienestar y productividad en el momento en el que la sociedad japonesa es forzada a sustituir su infraestructura vieja por una con mejor tecnología. Este argumento es bastante plausible, pero sólo se indica el caso de Japón y Alemania post Segunda Guerra Mundial y no se muestra si ha sucedido en otros casos.

No obstante, muchos economistas cuestionan esta visión al decir que a pesar de que reconstrucción es necesaria y buena, no significa que realmente sea el empujón que necesitaba la economía. De hecho, todo ese dinero y tiempo humano que se gastará en reparaciones probablemente habría tenido un mejor uso de no haber nunca pasado. Es decir, sí habrá crecimiento y sí habrá una recuperación generalizada, pero eso no significa mayor bienestar comparado con lo que hubiera pasado sin el desastre.

Siguiendo la comunmente citada falacia de la ventana rota, imaginemos a un padre de familia japonés que en lugar de pagarle un curso de inglés a su hija tendrá que gastar el dinero ahora en reparar muros y ventanas de su casa. A primera vista todo podrá parecer muy bueno, dado que los muros y ventanas ahora son nuevos y más bellos que los anteriores. Pero si se compara con el “hubiera” es decir, si no hubiera habido terremoto, la hija habría aprendido inglés y en definitiva todos estarían en un nivel mayor de bienestar.

Finalmente, los datos señalan que los desastres no tienen impacto en la producción a largo plazo. Es decir, tanto teórica como empíricamente es claro que el terremoto no fue ni será algo positivo para la economía japonesa, a pesar de que hay argumentos que así lo sostengan.

Japan Economy