¿Y si la educación tiene externalidades negativas?

Ésa es la hipótesis de Bryan Caplan (Departamento de Economía, George Mason University) y tema principal de su próximo libro: “The Case Against Education: A Professional Student Explains Why Our Education System is a Big Waste of Time and Money”. A continuación uno de sus puntos principales (archivo .ppt disponible acá):

(1) La educación es parte de la “Santísima Trinidad”  de la sociedad (las otras dos son salud y el medio ambiente); se supone que todos queremos más y de mejor calidad de cada uno.

(2) Es un ejemplo atípico, en el sentido de que tanto el público en general como los economistas están de acuerdo en que no se está “invirtiendo” lo suficiente.

(3) Las tasas de retorno a la educación ni siquiera toman en cuenta las externalidades positivas que los economistas creemos que debe de tener.

(4) Muchas de las cosas que se enseñan en las escuelas no tienen aplicaciones en el mercado de trabajo. ¿Cuántos empleos necesitan que conozcas de historia, matemáticas avanzadas, que hayas leído a Cervantes, entiendas latín?

(5) El modelo de señalización de la educación (signaling model) propone que la educación no eleva la productividad, solamente es una manera de mostrarle a otras personas tu inteligencia, ética de trabajo y capacidad de obedecer órdenes.

(6) De acuerdo al modelo, los empleadores premian a aquellos con buen récord académico por lo que eso señaliza acerca de la persona. Los buenos estudiantes tienden a ser listos, trabajadores y saben obedecer órdenes (cosas que los empleadores necesitan). Si a un individuo le fue bien en la escuela, los empleadores inferirán que será un buen trabajador.

(7) Si el modelo de señalización es correcto, entonces la educación tiene externalidades negativas. El gasto en que incurren los individuos y el gobierno para financiarla es un desperdicio de recursos (asignación no eficiente en la economía).

Si Caplan está en lo correcto, entonces los individuos y el gobierno deberían gastar MENOS en educación. También podríamos afirmar que los subsidios del gobierno a la educación son un desperdicio de recursos que podrían invertirse en otras cosas (recordemos que el presupuesto educativo en México representa el 19% del gasto programable federal en 2012). Tal vez la inversión en aprendizaje de habilidades para el mercado de trabajo, en forma de pasantías pagadas o cursos en empresas o negocios, serían una mejor, y más barata, solución.

Fuente: El Economista

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