Argumentos económicos a favor de los matrimonios del mismo sexo

Betsey Stevenson y Justin Wolfers (economistas, profesores-investigadores de Wharton y coautores de varios papers acerca del matrimonio, divorcio y las relaciones de pareja) acaban de publicar un artículo en el que explican las fuerzas económicas detrás del matrimonio y cómo éstas se han ido modificando en el tiempo. El matrimonio se ha transformado y, derivado de esto, la naturaleza de esta institución no ofrece un buen argumento para la exclusión de los matrimonios del mismo sexo.

Visión tradicional del matrimonio

Olvidemos por un momento los puntos de vista culturales, normativos, democráticos y de derechos humanos acerca de los matrimonios del mismo sexo. Concentrémonos exclusivamente en la visión de la economía acerca de estos. Gary Becker fue el primero en definir a la familia en términos económicos:

“…la unión de marido y mujer produce una empresa más productiva, ya que permite a uno de los cónyuges especializarse en la obtención de ingresos del trabajo en el mercado, mientras que el otro se especializa en el ámbito doméstico. La división del trabajo en el hogar permite una mayor productividad, tal como lo hace en el lugar de trabajo.”

Cambios

Pero en las últimas décadas, la visión del matrimonio-como-empresa se ha venido abajo – y no sólo porque las costumbres sociales han cambiado. Stevenson y Wolfers argumentan que el cambio tecnológico ha eliminado muchas de las ventajas de la especialización en el matrimonio:

“Economists describe a “second Industrial Revolution” in which washing machines, dishwashers and microwave ovens have reduced the value to the family “firm” of employing a domestic specialist. Cheap clothes can be imported from China, rather than sewn at home. Healthy meals can be purchased from the freezer at Trader Joe’s.

What’s more, legal and social changes have broken down many of the barriers keeping women out of the labor market. Explicit discrimination has declined. Women have gained more control over their fertility.

All these developments have increased the opportunity cost of having a spouse stay home, because that spouse now has greater value in the marketplace. As a result, our grandparents’ marriages, in which husband and wife have separate roles and spheres, are no longer so popular. Two-earner couples have become the norm, and families spend less time on housework.”

Complementariedad en el consumo

En lugar de desaparecer, los matrimonios han evolucionado. En lugar de buscar especialización en la producción, ahora las parejas buscan complementariedad en el consumo. En otras palabras, las personas no buscan a alguien que los mantenga económicamente o que limpie y cocine para ellas, sino a alguien con quien puedan compartir los mismos productos y experiencias:

“Viewed through an economic frame, modern partnerships are based upon “consumption complementarities” — the joy of sharing things and experiences — rather than the production-based gains that motivated traditional marriage. Consistent with this, co- parenting has replaced the separate roles of nurturer and disciplinarian.

We have called this new model of sharing lives “hedonic marriage.” These are marriages of equality in which the rule “opposites attract” no longer applies in the same way, because couples with more similar interests and values can derive greater benefits. So likes are now more likely to marry each other.”

Avance inexorable

Con la interpretación anticuada del matrimonio, las parejas homosexuales difícilmente tendrían credibilidad al prometer ofrecerse uno al otro habilidades separadas y especializadas dentro del hogar -debido a razones de discriminación legal y a las creencias sociales sobre lo que los hombres y las mujeres podían hacer en la sociedad- que eran la base de las relaciones en el pasado. No obstante, las parejas homosexuales sin duda pueden compartir la utilidad o felicidad en el consumo de productos y experiencias.

For heterosexuals who have embraced the modern notion of marriage, the idea of same-sex marriage seems natural. These couples aren’t any different from them. They love and support each other, raise kids together and are committed to each other. They share values, desires and interests. Not allowing them to marry is as arbitrary as not allowing couples of different races, ethnicities or religions to marry.

It is no coincidence that many of the opponents of same-sex marriage are also opponents of the ongoing shift to marriages of equality. Theirs is a futile battle. The reach of markets will keep expanding, allowing individuals and families to reap greater returns by selling their specialized skills and services outside the home. Technological change will further undermine the benefits of specialization within the family. Improvements in women’s education will continue to raise the opportunity cost of staying at home.”

Los nuevos matrimonios, tanto entre heterosexuales como homosexuales, estarán basados más en la igualdad que en las ventajas asociadas a las producción en el hogar. La defensa de antiguas concepciones del matrimonio es insostenible dados los cambios tecnológicos del último medio siglo. La aceptación  de los matrimonios del mismo sexo es tan sólo parte de los avances en las sociedades y economías del siglo XXI. Tratar de detenerlos no sólo atenta contra los derechos humanos, también es poco racional. 

El actual presidente de Francia, François Hollande, en la campaña de la asociación SOS homophobie que promueve la igualdad de derechos para las familias homoparentales. Fuente: SOS homophobie

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