¿Cómo acabar con el tráfico? (O al menos hacer una luchita)

El Metrobús se nos ha vendido desde hace años como la solución de movilidad sustentable para la Ciudad de México. No lo es. Basta con estar ahí a las seis y media de la tarde para darnos cuenta de que no funciona. Lo mismo sucede en la mañana y durante gran parte del día.

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Tanto el Metrobús como el Metro son soluciones caras y de poca efectividad. La línea 12 costará en total 17 mil millones de pesos, mientras que la línea 2 del Metrobús costó mil 200 mdp y el tren suburbano 15 mil millones de pesos, todo con factura al contribuyente. ¿Saben qué porcentaje de los viajes se hacen en metro? 8%, según la Encuesta Origen Destino 2007.

Curiosamente, donde está la carnita es en el sistema de concesiones a combis y microbuses. Es en ellos donde la gente hace el 65% de sus viajes, y creo yo, donde se halla la solución a muchos de nuestros problemas de movilidad. Los microbuses y combis son baratos, pueden cambiar sus rutas, y más eficientes que el uso de automóviles particulares.

No obstante, son el peor eslabón de la cadena de movilidad en la ciudad. Son indignantemente baratos (para los conductores) y con una calidad que da pena. Las rutas son pequeños monopolios entregados por mecanismos oscuros por parte del GDF y no me queda claro que obedezcan una racionalidad económica o de transporte.

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El sistema actual en la Ciudad de México es uno en el que se toma lo peor de todos los mundos posibles. Con nuestro sistema de concesiones a rutas de microbuses a precio controlado, se tiene el desperdicio y la competencia dañina de un sistema privado, pero también la ineficacia e ineficiencia de un sistema público.

Un sistema de transporte ideal combinaría la flexibilidad y eficiencia de un sistema privado, buscando limitar los efectos dañinos de la competencia y sería financieramente sostenible. Por eso, es deseable una reforma al transporte local que consiste de tres componentes. El primero es de eficiencia, el segundo de regulación y el tercero de equidad.

1) Completa libertad de tarifas y de entrada de actores. Es decir, quien quiera puede poner su ruta cobrando el precio que gusten. Puede preverse que el precio subirá, pero la calidad en una mucho mayor proporción. Por otro lado, la gente que tiene conocimiento de calle, los microbuseros, buscarán crear rutas más creativas que reditúen más o que sean más rápidas.

2) El ascenso y descenso de pasajeros es sólo en las paradas establecidas por las empresas de transporte. Eso, sumado a multas muy fuertes a cualquier autobús que no respete esta regla, evitará las carreras entre distintas empresas y los accidentes que pueden generarse con esto. Otra forma de limitar el ascenso a media calle (que es una de las razones de tráfico lento) es la imposición del uso de tarjetas exclusivas para esa línea de autobuses.

3) Un subsidio al transporte para los más necesitados. Es previsible que junto con la calidad, los precios suban, por lo que una idea para evitar que los más necesitados dejen de viajar es un programa de tarjetas electrónicas subsidiadas. Para los jóvenes, por medio de una tarjeta asociada al programa Prepa Sí, y para trabajadores de bajos ingresos, por medio también de una tarjeta que cuente como prestación laboral.

Con estas ideas, es posible pensar en una solución de transporte para la ciudad que sea barata, financieramente sostenible y que funcione para todos. No necesitamos más proyectos faraónicos, sino aprovechar.

Para profundizar:

La economía política del transporte público en Santiago: http://www.econtalk.org/archives/2008/07/munger_on_the_p.html

Privatización del transporte público:
http://ti.org/PA670advancecopy.pdf

5 pensamientos en “¿Cómo acabar con el tráfico? (O al menos hacer una luchita)

  1. Estoy de acuerdo con el artículo, sólo me queda la duda de la forma en la que concilias la propuesta 1 y 2, es decir, si hay libertad de rutas pero las paradas deben de ser establecidas, si se deben de establecer por lo menos las paradas permitidas. ¿Qué piensas? ¿Cómo se establecerán dichas paradas?

    Por otra parte, no me quedó claro si estás a favor o en contra de las concesiones y la forma en la que se darán (sólo a una empresa, ej. Argentina y Canadá o a varios concesionarios).

    • Estoy en contra de las concesiones, porque nadie debería conceder el permiso de ejercer la libertad de comerciar con un servicio. El trámite de una concesión debería ser siempre aprobatoria y sólo con fines estadísticos. En la práctica, mi visión es de una cantidad enorme de concesionarios.

      Otra cosa son reglas de tránsito adicionales y el requerimiento de instalación de mobiliario urbano dedicado a las paradas a costa de los cientos de empresas involucradas.

      • Más allá de nuestro desacuerdo por ello, el servicio se concesiona porque es un servicio público, entonces lo que se debería de hacer es reformar la ley en donde se define como servicio público y, por consiguiente, necesita concesión y no permiso.

  2. 1.- ¿Si el metro es ineficiente por que todas las ciudades grandes tienen? ¿En que ciudad de primer mundo has visto tu un sistema como el que tu propones?
    2.- ¿de donde sacas el dato de que solo el 8% se mueve en metro? fuente por favor o tu articulo carece de seriedad.
    3.- En el futuro (unos 20 años) la eficiencia energética (cuantas unidades usas y cuanto mueves) será clave (por que la energía será mucho más cara), cosa que difícilmente puede ofrecer un sistema de microbuses y combis.

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