Cuentos chinos

China ha crecido desde hace décadas a tasas impresionantes: de 1989 a 2010 este dato fue  de 9.31% en promedio. ¡Y en México soñamos con crecer al 5%! No obstante, hay varias razones por las cuales debemos ser escépticos de la imagen exageradamente optimista que se ha pintado acerca de China.

Primero, debe de tomarse en cuenta que es casi imposible no crecer a ese ritmo cuando se empieza desde el suelo. Las instituciones de un país tienen que ser un desastre (como Haití) para no permitir que una economía se nutra de las tecnologías y aprendizajes de otros países más desarrollados. Entre más nivel de ingreso tiene un país, más difícil es encontrar las inversiones que son rentables y la tasa de crecimiento baja poco a poco.

Segundo, el PIB per capita ajustado por paridad de compra de China en el 2010 fue de USD 7,518, el lugar 93 de una lista de 182 países según el FMI. Es decir, poco más que la mitad de la riqueza por habitante que México (USD 14,226) o una séptima parte de la de Estados Unidos (USD 47,123). Es decir, tal vez sea un gran lugar para invertir, pero para tener una vida de clase media, México sigue siendo un mejor lugar.

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Tercero. A pesar de que ha habido una gran apertura por parte de las autoridades chinas para buscar crear una economía de mercado, China sigue siendo un país reprimido económicamente. En el ranking de Economic Freedom of the World, China es el lugar 82 de 141 países, sólo un lugar por encima de Rusia.

Cuarto, la rentabilidad de las inversiones. De los varios problemas chinos, el principal es que las inversiones que se hacen de forma centralizada a pesar de que cuentan ahora como PIB, no necesariamente son inversiones bien logradas. Un ejemplo de ello es la educación.

En 1998 el gobierno chino buscó una gran expansión de la educación a nivel superior. Cientos de nuevas universidades se construyeron de la noche a la mañana para acomodar a millones de nuevos estudiantes que se pensó que iban a ser necesarios como ingenieros, banqueros, comerciales y expertos de marketing en una economía acelerada. No obstante, el número de egresados se multiplicó por cinco para el 2006, pero 60% de ellos tenían muchos problemas para encontrar trabajo, de acuerdo con la Comisión de Desarrollo y Reforma Nacionales.

Pero el ejemplo más claro es el de las ciudades fantasmas en China. Desde hace años, más del 90% del crecimiento Chino se explica por medio de la inversión en capital físico y la construcción, casi todo diseñado y ejecutado por el gobierno. No obstante, al analizar un poco más allá de la superficie, se desdibuja el panorama, dado que son muchísimas las regiones donde existen edificios completamente nuevos, pero vacíos. Es decir, inversión que no está teniendo fruto.

Dedicated Bus Lane -- with no Bus Routes Chenggong, una ciudad china fantasma

Estos cuatro elementos nos dan motivos de sobra para ser escépticos de la historia de éxito china. No obstante, China no es un país que se deba desdeñar. Es el lugar donde más gente está saliendo de la pobreza y teniendo una mejor calidad de vida en este mundo. Es donde se está demostrando de nuevo que la mejor cura contra la pobreza es el crecimiento económico y no sofisticados programas redistributivos. Y por ello, siempre nos dará de qué hablar a los economistas.

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