China regresa a su posición natural (o la anomalía de 160 años)

China ha sido la economía más grande del planeta durante buena parte de los últimos dos mil años.  Aunque una gran proporción de los análisis contemporáneos muestra admiración y sorpresa por el ascenso económico de China, poco se ha escrito sobre la trayectoria de las economías del mundo en el largo plazo. Angus Maddison, recientemente fallecido, publicó ampliamente sobre China y la economía mundial. Entre otras cosas, mostró que el llamado milagro económico del país asiático es tan sólo la re-emergencia de éste.

Gráfica 1. PIB de China como porcentaje del PIB mundial

Fuente

Pero ¿qué explica esa gran participación de China en la economía mundial, tanto hace dos mil años como recientemente? La respuesta es bifactorial: dotaciones iniciales y diseño institucional. El libro ganador del premio Pulitzer “Guns, Germs, and Steel” de Jared Diamond (UCLA) argumenta que las dotaciones iniciales de las distintas regiones en el mundo (China, América, Europa, Oceanía) determinaron las trayectorias de desarrollo de las distintas sociedades a lo largo de la historia. Éstas dotaciones iniciales, a su vez, generaron ciclos de retroalimentación positivos (negativos) que impulsaron (o detuvieron) el crecimiento poblacional y económico.

La geografía de China, con ríos que conectan el este con el oeste y la relativa suavidad del terreno, permitió la integración temprana de la población y su consecuente expansión por otros territorios. La ventaja en la producción agrícola de los primeros pobladores de la región propició el crecimiento de la población y su expansión desde el norte de China a través del sureste asiático.

Gráfica 2. Mapa de China y sus ríos principales   Fuente

El comercio, la innovación tecnológica y administrativa, además de las instituciones burocráticas que eventualmente se dispersaron por las distintas regiones fomentaron las mejores prácticas en la agricultura y organización. Esto propició más aumentos en la producción, con incrementos subsecuentes en la población china. Las clases dominantes pudieron extender más su control y unificar distintos territorios con mayor facilidad. Finalmente, con la dinastía Qin culminó la unificación política de China (221 a.C).

Pero la unificación política, y las instituciones atadas al Estado, puede traer tanto avances como retrocesos. Una sola decisión (mala o buena) puede traer consecuencias de largo alcance y plazo para la población china. Las ganancias por el comercio y las políticas que fomentaron la innovación establecidas por anteriores dinastías fueron borradas durante el gobierno de la dinastía Ming (1368-1644). China se cerró abruptamente al mundo y el comercio justo cuando su tecnología y capacidades de transporte marítimo eran superiores a las de Europa.

La unidad política y el diseño institucional de China impidieron que otras regiones dentro del territorio pudieran competir con ideas y formas de gobernar que se opusieran al aislamiento y autarquía de esos años. De 1840 a 1950, China experimentó resultados económicos y sociales desastrosos: su participación del PIB mundial decreció de 1/3 a 1/20 y el PIB per capita cayó en un período en el que otras regiones del mundo vieron grandes crecimientos (Japón x3, Europa x4 y EUA x8).

Gráfica 3. Participación de países seleccionados como % del PIB mundial. Dólares de 1990, PPP.  Fuente

Los casi 160 años que van de 1820 hasta 1980 en los que la participación del PIB de China decreció de manera significativa muestran que las dotaciones iniciales no explican por completo la historia del crecimiento económico. Las instituciones deben importar. El período Maoísta (1950-1978) ilustra muy bien el impacto de las instituciones chinas que aniquilan el crecimiento. La unidad política en el territorio impidió que otro tipo de organizaciones y reglas de juego pudieran competir con las imperantes en su tiempo. Las guerras en las que China tuvo participación directa e indirecta (Corea, Vietnam, India), junto con las peores políticas públicas de la historia y años de autarquía, destruyeron las pocas ganancias de crecimiento de aquellos años. Millones murieron y la participación del PIB chino como porcentaje del producto mundial cayó al nivel más bajo registrado.

Desde entonces, China ha logrado recuperarse. Al 2008, China representaba casi el 20% del PIB mundial y es muy probable que antes de 2020 sobrepase a EUA como la primera economía del mundo. La reapertura al comercio internacional, ganancias en la eficiencia en la agricultura, mejores políticas públicas que incentivaron la inversión en tecnología y la adopción de zonas económicas especiales impulsaron de nuevo el crecimiento económico. Todo esto en muy poco tiempo. ¿El lado oscuro del “milagro” chino? Las mismas instituciones y unidad política que lograron la recuperación de su estatus como primera economía mundial podrían revertirse, como en la China de Mao, y destruir las ganancias alcanzadas. No existen indicios de que eso pueda suceder de nuevo. No obstante, nada está predeterminado y, como ya hemos visto, las dotaciones iniciales no se pueden modificar; las instituciones sí. En  tan sólo unas décadas, cualquier país puede perder su rumbo y posición natural en la economía mundial.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s