¿Puede algo bueno salir del terremoto en Japón?

Japón ha permanecido en parálisis económica desde hace décadas, a pesar de una política fiscal agresiva y tasas de interés reales de 0%. Algunos podrían pensar que el terremoto es como la patadita que necesita una lavadora destartalada para echarse a andar.

Ahora habrá puentes qué reconstruir, líneas de ferrocarril que deben repararse y sistemas de comunicaciones que pueden ser sustituidos por lo último en tecnología. Habrá más empleos y producción, por lo que tras un periodo de tristeza por las muertes, habría que poner manos a la obra y aprovechar que hay mucho por hacer. Se calcula que las pérdidas son alrededor de $186,000 mdd, o más o menos 3% del PIB de Japón.

Por otro lado, suele señalarse que existe la posibilidad de un mayor nivel de bienestar y productividad en el momento en el que la sociedad japonesa es forzada a sustituir su infraestructura vieja por una con mejor tecnología. Este argumento es bastante plausible, pero sólo se indica el caso de Japón y Alemania post Segunda Guerra Mundial y no se muestra si ha sucedido en otros casos.

No obstante, muchos economistas cuestionan esta visión al decir que a pesar de que reconstrucción es necesaria y buena, no significa que realmente sea el empujón que necesitaba la economía. De hecho, todo ese dinero y tiempo humano que se gastará en reparaciones probablemente habría tenido un mejor uso de no haber nunca pasado. Es decir, sí habrá crecimiento y sí habrá una recuperación generalizada, pero eso no significa mayor bienestar comparado con lo que hubiera pasado sin el desastre.

Siguiendo la comunmente citada falacia de la ventana rota, imaginemos a un padre de familia japonés que en lugar de pagarle un curso de inglés a su hija tendrá que gastar el dinero ahora en reparar muros y ventanas de su casa. A primera vista todo podrá parecer muy bueno, dado que los muros y ventanas ahora son nuevos y más bellos que los anteriores. Pero si se compara con el “hubiera” es decir, si no hubiera habido terremoto, la hija habría aprendido inglés y en definitiva todos estarían en un nivel mayor de bienestar.

Finalmente, los datos señalan que los desastres no tienen impacto en la producción a largo plazo. Es decir, tanto teórica como empíricamente es claro que el terremoto no fue ni será algo positivo para la economía japonesa, a pesar de que hay argumentos que así lo sostengan.

Japan Economy

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