Marx, el crimen y la falacia de la ventana rota

Hace poco, Rafael Rojas detectó un muy romántico pasaje de Marx sobre el valor social de la actividad del delincuente. De hecho, es parte de un ensayo llamado “Elogio del crimen” que está en el tomo IV de El Capital. Silva Herzog lo replicó en su blog y resume los argumentos a “El delincuente estimula la industria del castigo, desafía el orden burgués y agita emociones estéticas y morales en el pueblo.”

Reproduzco el pasaje en cuestión (incompleto):

El criminal no sólo produce crímenes; es él quien da origen al derecho penal y al profesor de derecho penal. Produce, por tanto, el inevitable tratado en el cual el profesor compendia sus clases para situarlas en el mercado como mercancía, dando como resultado un aumento de la riqueza nacional, sin hablar de la satisfacción personal que según el profesor Roscher, testigo competente, el manuscrito de ese trabajo proporciona a su autor.
Más aún: el criminal genera todo el aparato policíaco y judicial: gendarmes, jueces, verdugos, jurados, etc… y otros múltiples oficios que constituyen otras tantas categorías de división social del trabajo, que estimulan diversas facultades del espíritu humano y crean simultáneamente nuevos deseos y nuevos medios de satisfacerlos. La tortura, por sí sola, ha engendrado ingeniosísimos inventos mecánicos cuya producción da empleo a un sinnúmero de honestos artífices.

Curioso que sea un ejemplo casi sacado de “Lo que se ve y lo que no se ve” de Bastiat. Casi como tener a Marx elogiando las ventanas rotas y sosteniendo que crean valor en la sociedad. La respuesta que Bastiat daría es: fíjense en lo que la gente dejó de hacer por construir el aparato de seguridad y castigo. Nosotros vemos el aparato policiaco y judicial, pero no vemos lo que hubiera sido de toda esa gente si no existiera el delito. Tal vez la secretaria en el ministerio público lo sería en una empresa, tal vez el procurador un violinista, y los policías chefs. El problema es que están ahora atados a resolver problemas en lugar de contribuir productivamente a la sociedad y eso es una pérdida para todos.

6 pensamientos en “Marx, el crimen y la falacia de la ventana rota

  1. No soy ningún lector de Marx ni en economía, así que no me atrevo a hablar con autoridad en el tema. Lo que me preocupa es que tu seguimiento del “Elogio” de Marx y -por mi parte leyendo- los señalamientos de Rojas y Silva Herzog que refieres, todavía me es imposible detectar la supuesta falacia descubierta. Como aprendiz de filosofía, la lógica es un área que me llama particularmente la atención. Y la noción de “falacia” -no es ninguna novedad- ha sido usada a lo largo de la historia de las ideas como instrumento de persecución contra ideologías incómodas (vif. “falacia naturalista” de G E Moore).

    Una de las herramientas más importantes de la lógica cuyo estudio se abandonó tristemente por largo tiempo durante la llamada “modernidad” europea es la labor interpretativa. Gravísimo error, por cierto. Lo que sí me aventuraré a decir es que el tenor romántico detectado en el texto de Marx pinta más bien como una tendenciosa ridiculización de lo que mejor se antoja como un sátira contra el sistema capitalista y sus contradicciones. El sistema crea a sus enemigos. El criminal es el enemigo del burgués, pero también -descubre Marx- aquél existe porque el burgués lo ha creado para justificar su existencia. Y jugando con las cartas, cabe decir que dentro del sistema capitalista el criminal es también -paradójicamente- sostén irremediable del estatus: ¿un héroe de la clase obrera?

    Debe puntualizarse que las generalizaciones cometen la pecata “simpliciter”. Habría que distinguir entre tipos de criminales. No todos los que roban lo hacen con motivos puramente egoístas. El problema de una mala psicología a lo Gary Becker es que se asume que todos los hombres somos como los capitalistas: lobos insaciables.

    Saludos.

    • Sobre el uso de la palabra romántico me apego a la definición de Rojas “atento siempre al drama de la modernidad”. No considero relevante discutir eso, dado que escribo sobre economía.

      Por otro lado en el tema que sí me atañe, no sé si llegaste al último parrafo de esta entrada de este blog antes de que tus focos rojos en la detección de “malas psicologías” y la “persecución de ideologías incómodas” se prendieran. Es ahí donde pongo el link al texto que habla de este tema.

      La falacia de la ventana rota, en el pensamiento económico, describe razonamientos que llegan a conclusiones erróneas debido a que no se toma en cuenta el costo de oportunidad, el cual es el verdadero costo de hacer algo.

      Si no lo pudiste detectar, te ayudaré. Marx afirma que el crimen hace crecer la riqueza nacional, por lo tanto, es económicamente útil. La falacia reside en afirmar que hace crecer la riqueza nacional: ésta hubiera crecido de todas formas. Eso se debe a que los actores que participan de esa “riqueza”, de no haberse cometido el delito no estarían ociosos, sino que estarían haciendo lo que dejaron de hacer por dedicarse a combatir y castigar el delito.

      El mismo tipo de pensamiento erróneo está presente en quienes afirman que la guerra genera riqueza.

  2. Esto de acuerdo con tu respuesta. De hecho sí leí tu textito de la falacia y está bien, lo que no entiendo es la imputación de esa falacia a Marx como una deficiencia suya. Insisto en que el pasaje comentado más bien lo leen ustedes (al menos Rafael Rojas y aparentemente también tú) con un ánimo de encontrar punching bags teóricos para ejercitar sus destrezas retóricas. O sea, está bien, ¿no? Pero… ¿no te parece ocioso si no le hablarán del pasaje, si no le harán justicia (es decir con una lectura más rica y no sólo ilusoriamente reveladora)?

    Si no detectas las deficiencias dialécticas que te menciono, te ayudo: primero échale un ojito a la ars erística de Schopenhauer, y más rápidamente, luego, a la entrada “principio de caridad” en cualquier enciclopedia de filosofía en línea

    Un abrazo.

  3. Disculpa mi rudeza al remitirte a estos textos, es muy molesto si uno no ofrece de antemano una síntesis de su contenido. Así que acá te resumo la moraleja: ¡cuidado con los onanismos teóricos porque no le añades nada valioso a tus textos, pero sí pierdes tiempo y crédito! Quizás lo único que ganes sea impresionar a uno que otro joven impresionable: hazle justicia a tus interlocutores (lectores o lecturas).

    • Estimado,

      Efectivamente, reconozco que tienes toda la razón en todo lo que afirmas.

      Desafortunadamente, la agenda de este blog está algo saturada de ejercicios retóricos y onanismos teóricos durante los próximo cinco años. Esto se debe a que hasta ahora no había tomado en cuenta el éxito que tiene impresionando “a uno que otro joven impresionable”, motivo suficiente para seguir dilapidando indefinidamente mi crédito y tiempo.

      En este tenor, informo que a pesar de que intento hallar un espacio para hacerle justicia dialéctica a Marx, esto resultará algo complicado en la agitada agenda de este blog, mas no imposible. Sugiero revisar periódicamente este blog o el de Rafael Rojas hasta que suceda tal cosa.

      También notifico mi profundo agradecimiento por las recomendaciones gratuitas de lecturas.

      Afectuosos saludos,

      Fernando

  4. Oh lamento saber eso. Pero descuida Cowen, seguiré visitando de vez en cuando y comentando en espera de respuetas menos déspotas. Un abrazo, viejo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s