¿Por qué las coincidencias son tan sólo eso?

Lo digo porque hace poco leí una excelente entrada en el blog You are not so smart, que analiza la falacia del tirador tejano (Texas sharpshooter’s fallacy) que consiste en concebir un patrón para consolarnos, dar sentido o culpar a algo. La cometemos al desdeñar toda la información relevante y sólo tomamos en cuenta el patrón que consideramos importante.

Esta falacia debe su nombre al ejercicio mental de imaginar a un vaquero disparando regularmente a un granero. Al pasar los años, el granero se llena de hoyos, algunos dispersos y otros muy cercanos entre sí. El vaquero entonces un día pinta una diana con el centro en la mayor concentración de agujeros de bala. Entonces él ha creado un orden y la gente cree que es un excelente tirador.

Un muy buen ejemplo de esto es Nostradamus y sus predicciones de la segunda guerra mundial:

When you are dazzled by the idea of Nostradamus predicting Hitler, you ignore how he wrote almost 1,000 ambiguous predictions, and most of them make no sense at all. He seems even less interesting when you find out Hister is the Latin name for the Danube River.

El autor del blog llega a una conclusión con la que coincido completamente:

You see patterns everywhere, but some of them are formed by chance and mean nothing. Against the noisy background of probability things are bound to line up from time to time for no reason at all. It’s just how the math works out. Recognizing this is an important part of ignoring coincidences when they don’t matter and realizing what has real meaning for you on this planet, in this epoch.

2 pensamientos en “¿Por qué las coincidencias son tan sólo eso?

  1. Me parece muy bueno el comentario. Sin embargo, me gustaría hacerle algunas observaciones.

    El argumento del “vaquero” o el de “ Nostradamos” demuestra que las personas utilizan las coincidencias como justificaciones o explicaciones de lo inexplicable. En efecto, esto sucede a menudo. Por ejemplo, cuando un mexicano dice “Eso no era para mí” y justifica el que no haya obtenido lo que deseaba: No era para mí ese trabajo o no era para mí el premio, sino para otra persona. Esto me parece autocomplaciente y hasta patético.

    Sin embargo, “la falacia del tirador texano” y el que Nostradamus se haya equivocado en 1000 predicciones no significa que no haya un destino o que no hayan coincidencias, sino que el vaquero era un mentiroso listo y que Nostradamus era un loco o un embustero sin la capacidad de predecir. Extrapolar el poder explicativo de estos dos ejemplos para decir que las coincidencias no existen, me parece un tanto pretensioso.

    Preguntarse si algunas o todas las coincidencias tienen o no sentido es similar a preguntarse si dios existe, qué hubo antes del big bang, qué es más pequeño que una partícula subatómica; Todas estas preguntas no pueden ser contestadas con el conocimiento actual humano y tampoco son desdeñables.

    Yo tampoco creo que las coincidencias existan, pero reconozco que la pregunta de su existencia no se pueda resolver o quizás está mal formulada.

    Con respecto a este último punto, me gustaría comentar brevemente un cuento de ciencia ficción que leí en mi juventud:

    En un futuro muy lejano, una nave espacial viaja enormes distancias, cruzando galaxias enteras, con el objetivo de encontrar el contestador. El contestador es un aparato que supuestamente fue creado por una raza ancestral en una galaxia lejana, el cual contiene “todas las respuestas”. La nave es tripulada por un viejo a punto de morir y un joven. Cuando el viejo y el joven por fin llegan al planetita donde está el contestador, formulan preguntas sobre la vida, la muerte, la existencia y seguramente otras que no recuerdo; el contestador no les da respuestas pero ambos humanos intuyen que quizás no están formulando las preguntas adecuadas, de tal modo que las que pronuncian no tienen respuesta. Es como si sus preguntas estuvieran enmarcadas desde un puesto de visto humano y por lo tanto tuvieran las limitaciones que el intelecto humano tiene.

    Quizás este sea el caso con la pregunta que intentas conrtestar: si las coincidencias significan algo o no, o si todo está predeterminado o no; quizás están mal formuladas. En cualquier caso, establecer una posición al respecto se convierte en un acto de fé o de feeling como se dice en ingles, porque la pregunta es simplemente demasiado complicada para ser respondida con ejemplos o argumentos simples no demostrables.

    El libro, que espero te interese, es Citizen in Space, de Robert Sheckley. El libro es bastante recomendable.

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